Ramon Casas i Carbó (1866 -1932)
La viuda
1889-1890. Óleo sobre tela
Donación del artista (1890). BMVB-2083
La escena representa un interior de gran sobriedad, roto solo por el color de las flores que decoran el altar. La protagonista es una mujer vestida de negro absoluto, siguiendo la costumbre de guardar el luto tal como se mantenía en los entornos rurales. La modernidad de Casas radica en la composición: dividida en dos espacios verticales mediante una puerta, sitúa la figura de la mujer sentada dentro de un triángulo. Este retrato, junto con La tarde de lluvia de al lado, es una de las obras resultantes del viaje «Por Cataluña (desde mi carro)», que relataron Casas y Rusiñol, con ilustraciones del primero y escritos del segundo.
Ramon Casas es, junto con Rusiñol, el nombre más representativo del arte catalán de finales del siglo XIX y principios del XX. Ambos fueron miembros destacados de aquella bohemia dorada finisecular. En sus estancias en París se introdujo en los círculos artísticos marcados por el nacimiento del impresionismo. Cultivó con el mismo éxito el paisaje y el retrato, y destacó en el mundo del cartelismo.
