Marià Fortuny i Marsal (1838-1874)
Askari
c. 1860. Óleo sobre tabla
Donación de Pere Bové i Montseny (1895). BMVB-3831
Marià Fortuny realizó una larga estancia en Marruecos como cronista gráfico de la llamada guerra de África (1860) por encargo de la Diputación de Barcelona. La intensa luz de esa tierra transformó su paleta cromática. Allí preparó sus conocidos cuadros de gran tamaño, como La batalla de Tetuán, hoy en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Una de las pequeñas pinturas que hizo entonces fue este soldado indígena marroquí ejecutado con trazo vigoroso y factura valiente.
Originario de Reus, Fortuny generó y difundió por Europa y América un detallado realismo preciosista, desplegado con virtuosismo técnico, que alcanzó un gran éxito en el mercado del arte. Su muerte a una edad muy joven truncó una trayectoria que, en sus últimas pinceladas, se aproximó al Impresionismo.
