El edificio

El edificio de la Biblioteca Museo fue diseñado entre los años 1882-1884 por el maestro de obras Jeroni Granell que lo concibió como un templo clásico, coronado por una cúpula central y dos alas simétricas destinadas respectivamente a biblioteca y a pinacoteca. Fue uno de los primeros edificios públicos construidos en Cataluña con finalidades museísticas. El estilo decorativo corresponde a un periodo de búsqueda histórica propia de la arquitectura europea de finales de XIX, con elementos ornamentales neo egipcios y neo griegos, ofreciendo un resultado estético ecléctico e impactante, característico de la arquitectura pública catalana de finales de siglo, justo antes del auge del modernismo.

La fachada esta presidida por cuatro columnas y un tímpano semicircular. Debajo del friso hay gravada una inscripción en latín que dice - surge et ambula - levántate y anda. Flanquean la entrada dos esculturas monumentales de dos ilustres personalidades de Vilanova: el poeta romántico Manuel de Cabanyes (del escultor Josep Campeny) y el obispo Francesc Armanyà (de Manuel Fuxá). Los esgrafiados que decoran las paredes de las fachadas frontales y laterales son obra del artista de Sitges Josep Mirabent i Gatell. En ellas se pueden ver diferentes escenas alegóricas sobre arte y ciencias, con algunos detalles de clara simbología masona.

El edificio se sitúa en medio de un espacioso jardín del siglo XIX creado por Josep Piera y está rodeado por un perímetro de hierro forjado que reproduce esquemáticamente la forma del papiro, continuando con las reminiscencias egipcias.

Historia La Biblioteca Museo Víctor Balaguer nació a finales del siglo XIX con la voluntad de ofrecer al público la oportunidad de ver reunidas múltiples colecciones de arte, libros y objetos etnográficos que su fundador había atesorado a lo largo de su vida. Los fondos estaban formados por objetos procedentes tanto de Cataluña como de otras culturas de todo el mundo, algunas muy lejanas, echo que convertía parte de las salas en muestras de curiosidades exóticas a los ojos de la gente de la época.

Balaguer hizo construir un edificio de nueva planta con la finalidad de levantar un museo y una biblioteca públicos. Con esta magna obra se dispuso a contribuir al avance del país, ya que estaba convencido de que la cultura constituía la base para el progreso de un pueblo.

Su fundación en el año 1884 coincidió con el periodo conocido en Cataluña como la Febre d’Or, que en el campo de las artes y la museología corresponde al momento de búsqueda y revalorización de las artes industriales y del diseño, y que posibilitó el nacimiento inmediato del arte modernista catalán.

De aquí que las colecciones que Balaguer anduvo atesorando en vida no se ciñeran a la acumulación de arte y literatura si no que aglutinó un importante fondo de arqueología, etnología, etnografía, artesanía, artes decorativas e industriales… que configuraron una miscelánea valiosa, diversa, dispersa y extraordinariamente interesante. En este pequeño cosmos de objetos quería sumergir a sus conciudadanos en la universalidad del saber.